Título Original: 127 Hours

Título en Español: 127 Horas

Compositor: A. R. Rahman

Año: 2010

Editada por: Interscope Records (2010)

Duración: 61 minutos

“127 Horas” narra la extraordinaria historia real de Aron Ralston, un joven montañero y escalador que, tras quedar atrapado durante cinco días por una roca en el parque nacional Tierra de Cañones en Utah, tuvo que amputarse el brazo derecho para poder sobrevivir y escapar así de la terrible pesadilla. Dirigida y coescrita por el genial Danny Boyle, este es un film arrollador que sacude y estremece, singularmente brillante, apasionado, de una sensibilidad infinita. Boyle, con su habitual estética y su sentido del ritmo, convierte esta película en un poema de gratitud. Por el milagro de existir, por respirar, por la inmensa belleza que nos rodea. Es un canto esperanzador a las estrellas, un tributo al Creador. Hay un grandísimo dolor en esta película, pues el infierno al que se ve abocado el protagonista (enorme James Franco) es realmente espantoso, pero al final siempre llega la luz, todo tormento da paso a la liberación del espíritu, toda desdicha y toda llaga se sana con esperanza. Creo que es un film de una grandeza innegable, concebido y ejecutado con maestría, con verdadero pulso dramático. Su esencia es trascendental y hay multitud de metáforas a lo largo del metraje. Por otra parte, la película se vuelve especialmente conmovedora cuando el protagonista recuerda algunos momentos que dan sentido a su vida. Ello le lleva a reflexionar profundamente y a plantearse cuestiones vitales sobre el significado de su propia existencia. La familia, el amor, los aciertos o los fallos rondan por su cabeza recordándole que no hay nada como estar vivo. Todo en esta película resulta inspirador, son estímulos continuos que avivan la mente y el alma. En mi humilde opinión es una pequeña obra maestra que no pasa de moda. Un film certero e imprescindible.

La música, compuesta por A. R. Rahman, es otro de los aciertos de la película. Se trata de una pieza ambiental, cambiante y en ocasiones dramática, que incrementa siempre la intensidad de las escenas en las que es aplicada. Hay un tema precioso y muy emotivo que representa la fascinación por el lugar, el cual interviene en varias secuencias aportando siempre una serenidad espiritual. Su belleza es frágil pero no por ello el tema resulta incoherente, pues el paraje, a pesar de su peligrosidad, es en realidad un inmenso santuario bajo el cielo. Un sitio en calma libre de los disturbios, de las broncas y de los partidos de fútbol. En el disco, este concepto melódico se puede escuchar en el sublime track “The Canyon” y también al final, en forma de canción, compuesta por el propio Rahman y titulada “If I Rise”. De igual modo, hay una música recurrente que es aplicada en diferentes partes para intensificar el desasosiego ante tan terrible situación. Es el tema de la roca, por así llamarlo, tan implacable y arrollador que asusta. En el disco, tanto “Liberation Begins” como “Liberation” son buenos ejemplos de esto. Hay también músicas secundarias para resoluciones concretas, interesantes aunque no especialmente llamativas. Y respecto a las canciones comerciales, presentes también en el disco, destacaría “Never Hear Surf Music Again”, que suena con imponencia al inicio, y “Festival”, aplicada maravillosamente en la secuencia final.

Rahman acababa de ganar un controvertido Óscar por “Slumdog Millionaire” (también a las órdenes de Boyle), y el hecho de que “127 Horas” fuera nominada a tantos premios terminó por enojar a mucha gente. Desde luego “127 Horas” no es una banda sonora de Óscar (tampoco lo era “Slumdog Millionaire”), aunque está lejos de ser el despropósito que algunos, muy insensatamente, afirman por ahí. Es una pieza más que correcta, quizás sencilla en sus formas pero de un calado emocional inabarcable. A mí, personalmente, escucharla me sienta bien, como un antídoto contra el dolor que a veces me produce este mundo. Un bello mundo plagado de contrastes, de diversidad infinita, que me asombra cada día más. Esta banda sonora me recuerda que nunca debo perder la fascinación, como tampoco nadie debería hacerlo. Pues incluso los infortunios y las adversidades purifican, elevan, de un modo glorioso y trascendente. “127 Horas” es, en este sentido, una lección de vida, un reconfortante canto a la ilusión.

Fecha de Publicación: 21/10/2020

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