Título Original: A.I. Artificial Intelligence

Título en Español: A.I. Inteligencia Artificial

Compositor: John Williams

Año: 2001

Editada por: La-La Land Records (2015)

Duración: 180 minutos

Siempre recordaré esta película por su ternura y su piedad, por esa iluminación que quema y la rasgada voz en off. También por la imaginación de sus deslumbrantes escenas o el cuidadísimo montaje. “A.I.” es una de las películas más nobles del genial Steven Spielberg. Un proyecto que quiso llevar a cabo en su día el mismísimo Kubrick. Según tengo entendido, una de las razones por las que al final no hizo la película fue porque en sus tiempos los efectos especiales eran más bien limitados, y según Kubrick no había niño real capaz de ofrecer una interpretación a la altura. Kubrick murió dos años antes del estreno de “A.I.”, pero si la ha visto en el cielo supongo que le habrá fascinado sobremanera la magnífica interpretación que hace el pequeño Haley Joel Osment interpretando al robot David; de lo más increíble que he visto jamás en una película.

A Spielberg le interesaba este proyecto. El guion lo escribió prácticamente él solo y fue añadiéndole multitud de detalles magistrales, sutiles, de una esencia pura. Después ya se puso a dirigir, con su habitual estética, ofreciendo un buen puñado de escenas inolvidables. Artísticamente creo que es una película irreprochable; los planos y sus precisos encuadres, la genial atmósfera futurista y el maravilloso uso del color, las interpretaciones… Todo es superlativo aquí. Recuerdo que la primera vez que la vi me llevó varios días recuperarme del shock. “A.I.” es un buen ejemplo de que el cine es, entre otras cosas, la materialización de los sueños. Una odisea lumínica de sobrecogedora ambientación y guion eterno. Es una lástima que para algunos el último acto sea empalagoso, cuando son precisamente esos acontecimientos los que otorgan pleno sentido al relato y resuelven el conflicto. Ni cursilería, ni blandenguería; esto es arte, luz y sensibilidad. Un trance nebuloso que me desquebrajó el alma por dentro. Sentí un gozo absoluto, con las lágrimas emborronando mi visión y la respiración entrecortada, como si de un momento a otro el corazón se me fuera a salir por la boca. Entonces volví a nacer, como tantas y tantas veces al abrigo de un cine auténtico, incorruptible.

Esta banda sonora del maestro John Williams es algo vital. Durante el film su presencia resulta inspiradora, logrando un trasfondo poético que está al alcance de muy pocos compositores. La forma en la que ambienta, matiza e ilustra me resulta conmovedora hasta extremos inenarrables. Hacia su parte final interviene la prestigiosa vocalista Barbara Bonney, aportando con su deliciosa voz una belleza casi sobrehumana, de un significado trascendental. En la película es un lujo incontestable, sí, pero mi vida no sería la misma si no pudiera escuchar esta gloriosa perla de forma aislada. Y es que pocas veces he sentido tantas emociones con una banda sonora. Cuando la descubrí supuso para mí un impacto tan o más fuerte que el que me produjo la propia película. Desde entonces amo más la música. Desde entonces creo que soy mejor persona. Desde entonces mi agradecimiento al Creador es absoluto. Pues hasta ese momento no sabía que la música podía significar tanto ni que podía llevarme tan lejos. La banda sonora de “A.I.” es un viaje hasta lo más profundo del corazón en el que los miedos y las incertidumbres dan paso al éxtasis de la revelación, a la insondable certeza de que, a pesar de todos los enigmas, el amor seguirá moviendo este mundo día tras día, sol a sol. En mi vida me han pasado cosas que no he podido retener en el tiempo. Por eso no puedo tenerlas, solo recordarlas. Pero la música de “A.I.” es lo contrario; un milagro al que puedo volver una y otra vez, asombrado siempre por su lirismo. Es una partitura divina y sublime, una verdadera obra maestra.

La edición aquí comentada fue lanzada en 2015 por La-La Land Records. Contiene tres discos y reúne toda la música del film, además de numerosos temas alternativos. Una edición imprescindible, de entre lo mejor que se ha editado jamás, y que supone una oportunidad ineludible para conocer a fondo una de las más brillantes bandas sonoras de todos los tiempos. La edición primigenia de un disco editada en 2001 ya era una delicia, pero en ella faltaban cantidades ingentes de música.

Fecha de Publicación: 09/11/2020

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