Título Original: The Boy in the Striped Pajamas

Título en Español: El niño con el pijama de rayas

Compositor: James Horner

Año: 2008

Editada por: Intrada (2018)

Duración: 52 minutos

De todos los lugares del universo hoy haremos escala en… ¿el infierno? Peor aún, la Europa nazi. El mundo es un sitio de continuos contrastes. Muchos estarán sonriendo ahora mismo, pero también muchos -ahora mismo- estarán pasando el peor momento de sus vidas. Y esto es solo un ejemplo superficial de algo que está en todas partes y que podríamos aplicar prácticamente a todo hasta llegar a Dios; fuerza perenne de contraste ilimitado.

Esta hermosa película está plagada de contrastes, algunos más sutiles que otros, pero hasta el último de ellos me conmociona. El brillante comienzo, tanto cinematográfico como musical, refleja esto perfectamente. El lugar es precioso y los niños juegan con júbilo pero, sin embargo, estamos en guerra. La ingenuidad de los críos con sus avioncitos de papel contrasta fuertemente con la oscura época en la que viven. Solo es el comienzo pero la película empieza ya a mostrar su tono claroscuro, algo que me fascina profundamente. James Horner ilustra estas primeras escenas con un tema tierno y altamente emotivo; “Boys Playing Airplanes”. Es una música comprometida y fiel en la que queda reflejada una vez más la elegancia de este compositor. Es cierto que, tras este abrumador inicio, la partitura se estanca un poco y parece divagar sin concentrarse en nada en concreto. Aún así posee momentos más que notables, como el bellísimo “Exploring the Forest”, que envuelve la escena con un lirismo de gran delicadeza, casi celestial. Aquí el contraste vuelve a estar presente. Hay un plano contrapicado casi vertical que nos muestra las hojas de los árboles iluminadas por la luz del sol. El niño avanza por el bosque con inusitada energía y gran felicidad. La escena parece sacada de un sueño y es realmente mágica, aunque en este caso tras la magia se esconde el horror. Como espectador a veces me sobreviene una sensación muy especial que surge siempre en los sucesivos visionados de una película. Es el caso de estos dos niños protagonistas. Y es que saber lo que va a sucederles cambia las cosas y me brinda una perspectiva más cercana a lo divino. Ese paseo por el bosque u otras muchas secuencias se convierten así en una exposición poética de algo tan espeluznante como el Holocausto. El compositor de debió sentir verdadera compasión por estos dos niños inocentes. Tanto es así que decide arroparles con unas melodías piadosas que definen sus nobles almas.

Esta es una banda sonora con momentos sublimes, aunque algo dispersa y, en su conjunto, irregular. También es obvio que Horner vuelve a referenciarse a sí mismo en algunas partes, como el sempiterno “parabara” que puede escucharse en el track “The Funeral”. Un momento quizás bochornoso para algunos aficionados, aunque hay que tener en cuenta que todo el que no escucha bandas sonoras (prácticamente el 99% de la población) ni se dará cuenta. Para ellos corresponderá bien con el suspense de la escena y ahí se acabó la historia. Aunque “The Boy in the Striped Pajamas” es una pieza menor en la carrera del genial compositor, merece mi atención y mi complicidad. Me recuerda que en pocas -poquísimas- ocasiones veré a Dios tan claro como en el contraste.

Fecha de Publicación: 28/11/2020

2 Comentarios
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Leí el libro y ví la peli. Siento no acordarme de la música. Lo describes de un modo tan genial que si tengo ocasión, la veré de nuevo. Gracias, Mikel. 👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏

Gracias Mayte por tu aportación! Siempre es una placer verte por aquí.