Título Original: The Passion of the Christ

Título en Español: La Pasión de Cristo

Compositor: John Debney

Año: 2004

Editada por: La-La Land Records (2014)

Duración: 134 minutos

El tormento al que se vio abocado Jesús durante sus últimas horas de vida difícilmente puede explicarse con palabras al uso. Una persona única cuya historia y trascendencia revelan los más altos valores que rigen el universo. Jesús es ejemplo de fidelidad y fuente de inagotables prodigios. Su amor absoluto por la humanidad quedó certeramente evidenciado con su Pasión; desde su arresto nocturno en el Monte de los Olivos, pasando por la flagelación y la coronación de espinas, hasta culminar con la Crucifixión. Horas de terrible dolor y de incertidumbre, multitud de pequeños instantes que forman parte del destino de todos y todas.

Este film de Mel Gibson me parece sagrado; de una fuerza y una virtud arrolladoras. Salvo una o quizás dos excepciones, esta es la experiencia cinematográfica de mi vida. Su sensibilidad en cada plano, en cada encuadre, en cada línea de dialogo se me antoja prácticamente inenarrable; es una película comprometida y visceral, arrolladoramente hermosa, perfecta en su tono y en la fotografía, en el sublime montaje y, por supuesto, en todas y cada una de las interpretaciones. Gibson, en su pretensión de otorgarle el mayor realismo posible a su obra maestra, rueda la película en arameo, hebreo y algunas pinceladas de latín. El resultado es asombroso y sumamente especial, y para nada interrumpe la intensidad de las secuencias sino que las hace mucho más cercanas y realistas. Un film eterno cuyo legado no dejará de alumbrar las almas, cada una a su debido tiempo, como un faro del infinito orientando sin descanso.

El gran compositor John Debney se embarca aquí en su proyecto más trascendental, trabajando para la ocasión con instrumentos autóctonos, voces y coros, percusiones tribales y una amplia formación orquestal, lo que configura una música poderosa y fuertemente vinculada con el contexto y los acontecimientos. No existe un tema principal ni una melodía definitoria para Jesús, Debney se centra más bien en matizar e intensificar las diferentes secuencias cada una según sus necesidades. En la pieza hay sufrimiento, pero también paz y compasión. Hasta extremos insondables. Debney se expresa aquí a través del contraste; aplicando una música de enorme espiritualidad, lírica y sedante, a unas escenas brutales y de un desgarro profundo. El efecto que produce es poético, conmovedor, de una pureza divina. La única que sí cuenta con un tema musical es la Virgen María, a quien Debney arropa con unas notas piadosas a modo de lamento y con la participación vocal de Lisbeth Scott. Todo aquí desprende una singular serenidad, una belleza desgarradora. Es la esperanza por volver a ver el sol. La confianza en la santa palabra. Pues es esta una banda sonora extraordinaria, capaz de significar tantas cosas que sería arduo enumerarlas todas. No puedo elegir mi instante favorito (sencillamente no puedo); aunque remarcaré uno singularmente glorioso; sucede al final del tema “Flagellation”, cuando un violín mortuorio se une a la frescura y vitalidad de una flauta que suena a providencia pura. Es el contraste, el enigma. Pues por un lado tenemos la atroz muerte que aguarda a Jesús, representada por ese violín herido, y por el otro lado surge la revelación, su promesa de vida eterna, de curación perpetua, representado todo ello mediante esa flauta celestial que invita a la reflexión. Como he dicho, señalo solo este momento por ser particularmente inspirador para mí, si bien es cierto que cada instante de la pieza supone un descubrimiento igual de fascinante que evidencia el respetuoso fervor que el compositor John Debney siente por Jesús. La suya es una banda sonora entregada, un soundtrack enamorado de la plenitud y desprovisto de cualquier nadería. Merece mi reverencia, merece mi cordialidad.

Cada uno es libre de creer o no creer. La fe no se impone, ni se compra ni se vende. La fe es gratitud. Es consuelo y es alegría. Para mí es lo más parecido a estar enamorado, pero intensamente más gratificante. Pues incluso en mis debilidades, incluso en mis peores pesadillas, la fe me sostiene. Para mí, la fe es palabra y es hecho. Palabra es lo que puedo conocer por la inmensa gracia de Dios, algo así como mi consciencia divina. El hecho, por su parte, son todos los momentos de la vida que respaldan lo que sabiamente se ha aprendido a través de la palabra. Es como el beso purificador de dos ángeles destinados a encontrarse. Palabra y hecho; sin una cosa no puedo tener la otra. La fe también es admiración; una verdadera ilusión de saber que Dios es el creador de todas las combinaciones posibles en todos los ámbitos imaginables. Además, Dios es tan generoso que hizo el mundo para que también pudiera ser disfrutado por los que no creen en él, los que no le conocen o los que se burlan. No soy un santo (estoy muy lejos de serlo), ni tampoco soy ninguna clase de profeta cibernético. Yo soy simplemente un apasionado de la obra de Dios; tan inabarcable como la propia eternidad que nos rodea a todos y a todas en cada trazo de este mundo. Y yo velaré.

La edición aquí comentada fue lanzada en 2014 por La-La Land Records con motivo del décimo aniversario del film y su música. Amplía en más del doble la duración con respecto al álbum primigenio editado en 2004 y contiene, en sus dos discos, toda la música escrita para la película, además de numerosos temas alternativos y varias versiones del tema del tráiler cinematográfico.

Fecha de Publicación: 07/04/2021

4 Comentarios
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Excelente, Mikel. Lo cuentas tan bien que dan ganas de ver la peli. 👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏

Gracias, Mayte!

Buenisima descripcion!

Gracias, Sarai!