Título Original: The Polar Express

Título en Español: Polar Express

Compositor: Alan Silvestri

Año: 2004

Editada por: Warner Bros Records (2004)

Duración: 46 minutos

En mi humilde opinión nos hallamos ante una película realmente maravillosa y eterna. La vi por primera vez en su estreno en cines en la Navidad de 2004 y desde entonces la visito todos los años por estas fechas. “The Polar Express” es un sublime relato sobre la ilusión de la fe y el valor del espíritu. La hermosa historia de un niño agnóstico que, durante una Nochebuena, viaja en un tren mágico hasta el polo norte y allí conoce personalmente a Papá Noel. En el transcurso del fascinante viaje en tren el muchacho va haciendo amistades y se enfrenta también a diversas adversidades, todo hasta llegar a unos últimos veinte minutos verdaderamente gloriosos, de una poesía pura. Robert Zemeckis escribe y dirige la película con su habitual elegancia estética y narrativa, elaborando un precioso cuento navideño cargado de magia y trascendencia. Algunos dijeron en su día que esta peli era fría y apática. Supongo que esa gente debía de tener un corazón mecánico o algo así. No estuve de acuerdo entonces y sigo sin estarlo ahora. “The Polar Express” es algo vital; un experiencia casi onírica que habla de cosas esenciales para niños y mayores. Sinceramente puede que esta sea mi película navideña favorita.

Alan Silvestri y este genial director se entienden muy bien. Llevan décadas trabajando juntos y casi siempre han dado en la tecla adecuada. La banda sonora de “The Polar Express” es un buen ejemplo de ello. Silvestri crea un sublime tema principal que va adoptando diferentes tonos e intensidades dependiendo de las circunstancias, manteniendo en todo momento su significado y su enorme emotividad. Aparece unas cuantas veces en la película, ya desde el mismo inicio, y se cierra en forma de bello villancico cantado por Josh Groban en los créditos finales. Este es un soundtrack conmovedor, muy nostálgico y evocador, de una esencia tan sutil que lo envuelve todo. Silvestri no cae en recursos fáciles sino que elabora una pieza excelsa y muy delicada, irresistible para los sentidos y el alma. Paz y asombro es lo que siento cada vez que la escucho, bien sea en la película o en el disco. Me proporciona una sensación indescriptible de confianza en las estrellas, de gratitud y de júbilo.

Amo esta partitura y la considero sobresaliente pero no la califico con una mayor puntuación porque, entre otras cosas, el tema principal y algunos secundarios que lo acompañan no son más que una variación lírica y dramática de la famosa canción navideña “Jingle Bells”. Evidentemente esto es algo bien premeditado por parte del compositor, pero en cierta manera le resta cierta frescura a la pieza, cierta autenticidad. Con todo, moriría si no pudiera escucharla a menudo.

La edición aquí comentada fue lanzada al tiempo que la película en la Navidad de 2004. La presencia de canciones está justificada hasta cierto punto pues la mayoría están compuestas por el propio Silvestri y son eficaces en sus registros navideños, además de plenamente coherentes en su aplicación cinematográfica. El problema es que tantas canciones en la edición discográfica acabaron restando espacio a la extraordinaria partitura de Silvestri, de la cual apenas se incluyen doce escasos minutos. Por fortuna existen un par de ediciones promocionales, ambas suculentas y respetuosas con el score; de hecho una de ellas reúne toda la música instrumental de la película.

Fecha de Publicación: 25/12/2020

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Lo cuentas tan bonito que dan ganas de verla. 🤗🤗🤗🤗🤗🤗🤗🤗🤗🤗🤗🤗🤗🤗

Gracias, Mayte! Para mí es un peliculón y su música es maravillosa!