Título Original: The Terminator

Título en Español: Terminator

Compositor: Brad Fiedel

Año: 1984

Editada por: Edel (1994)

Duración: 72 minutos

Con “Terminator” la cosa va muy en serio. Fascinante película de ritmo imparable y secuencias magistrales. Un clásico absoluto de la ciencia ficción. James Cameron escribe y dirige un film feroz, realmente aterrador; plasmando la eterna lucha de la máquina contra el ser humano, el duelo definitivo por la supervivencia. Siempre he considerado que “Terminator”, de 1984, es oficialmente la primera película del genial Cameron. Sé que trabajó en “Piraña 2”, tres años antes, y que hubo percances que desencadenaron su despido. En todo caso, nunca sabremos el alcance real de la contribución de Cameron a esta dichosa secuela de las pirañas, pero me temo que fue más bien escasa.

Sabedoras de que en el futuro un joven llamado John Connor dirigirá la resistencia contra ellas, las máquinas envían al presente a un implacable cíborg para matar a la madre del muchacho antes incluso de que este haya nacido. El cíborg, un esqueleto de metal recubierto con tejido vivo que le da apariencia humana, es un ser totalmente implacable que no se detendrá ni se rendirá. Su sola presencia resulta impactante, de lo más demoledor que se ha visto jamás en una película… Por fortuna, los rebeldes son capaces de enviar también a un soldado, el cual se convertirá en el protector de Sarah Connor, la madre del futuro insurrecto. En efecto, la premisa no podría ser más interesante, pero no es hasta sentir la película en movimiento cuando uno se percata de su continua genialidad, su gran diseño y su elaboración. Esos tonos azules, tan del gusto de Cameron, empiezan a asomar aquí con fuerza y le confieren al film una extraña belleza, oscura, metálica. Las escenas de acción, por su parte, son apoteósicas y rebosan verdadera intensidad. Podría citar alguna secuencia en concreto, pero eso sería como un desprecio a las secuencias no citadas. Y es que todo en “Terminator” es ejemplar y de una grandeza infinita. Una película de culto que será eternamente venerada.

Brad Fiedel apenas ha hecho carrera, aunque ciertamente le bastan “Terminator” y su secuela para haberse granjeado una plaza en la suite de los inmortales. Su contribución es determinante en la película, se adhiere a sus texturas y multiplica su efecto devastador. Se trata de una música electrónica que, aunque cuenta con algunos apuntes líricos, es sustancialmente opresiva y claustrofóbica. Esa percusión siniestra asociada a la máquina es un momento inolvidable en la historia del cine y de las bandas sonoras. Un sonido agresivo que acompaña al cíborg desde el mismo inicio de la película y que permanece durante todo el metraje, sin perder en ningún momento su despiadada energía. Aunque no es mi caso, supongo que en su degustación discográfica habrá quienes la encuentren terriblemente molesta. Desde luego como experiencia musical es mucho menos placentera que Williams o Kamen, pero como banda sonora aplicada en esta película el resultado no solo es plenamente satisfactorio sino que además es muy meritorio.

Mi fervor por este film es casi religioso. Y es que antes de ir por primera vez al cine con seis años a ver “Jurassic Park”, ya amaba esta película y su sublime secuela. Quizás no era el cine más indicado para un chaval de mi edad, pero el destino es el que es y en el mío la palabra “Terminator” lo significa todo desde siempre. Y la música la respeto, está en mi colección y la disfruto de vez en cuando. Sus alas me llevan al cielo.

Fecha de Publicación: 05/10/2021

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