Título Original: World Trade Center

Título en Español: World Trade Center

Compositor: Craig Armstrong

Año: 2006

Editada por: Sony Classical (2006)

Duración: 57 minutos

Tal día como hoy hace veinte años el mundo estaba inmerso en una horripilante pesadilla. Las emblemáticas Torres Gemelas en New York eran atacadas por pilotos kamikazes al mando de vuelos comerciales secuestrados previamente. Todos pudimos ver en directo por televisión el impacto del segundo avión, lo que confirmaba que aquello no era casual y que, fiel a nuestros temores, el mundo occidental en general y Estados Unidos en particular estaban sufriendo un ataque terrorista sin precedentes. La urgencia era total. La desesperación era absoluta. Y es que aquel martes 11 de septiembre, un día que comenzaba como cualquier otro, se había convertido en cuestión de minutos en una tragedia absoluta. Y entonces cayeron. Primero una y después otra, arrastrando miles de vidas que se desvanecieron entre polvo y escombros. Tras el terror de aquel día vendría una nueva realidad, el amanecer del siglo XXI, lo que no hace sino recordarnos lo frágiles que seguimos siendo.

Dirigida por Oliver Stone y estrenada en septiembre de 2006, esta es una honesta película que retrata la angustia y el caos que reinaron aquel día. Su visión se centra sobre todo en los agentes John McLoughlin y Will Jimeno, que quedaron atrapados bajo los restos de los edificios caídos pasando entonces un auténtico infierno hasta que finalmente pudieron ser rescatados. El film refleja asimismo el impacto que van teniendo los acontecimientos en las familias de los dos agentes, de modo siempre realista y certero. Hay también otros personajes secundarios que aportan su particular esfuerzo a la causa, como un marine algo tosco o un médico venido a menos que vuelve a encontrarse a sí mismo mientras auxilia a los demás entre los cascotes del World Trade Center. Esta es la clase de películas que pueden llegar a ser tan inspiradoras como uno quiera, lo que en mi caso es bastante. A esos que la critican tan duramente (son muchos) supongo que les resultará en exceso morosa. Y quizás parte de razón sí tienen. No obstante, y aunque efectivamente pudo haber sido mejor, condenar la película solo por su ritmo pausado me parece una insensatez. Pues hay en ella mucha más trascendencia de la que pueda parecer a primera vista. Su legado es hermoso y de una sensibilidad profunda. Además, siendo esta una película con tanta muerte a su alrededor resulta sorprendente que en fondo esté hablando sobre la vida y la esperanza. Un contraste divino que se plasma emotivamente en incontables planos y líneas de diálogo. En definitiva, una buena película cuyas virtudes hacen desaparecer de un plumazo sus esporádicas imperfecciones.

De la banda sonora se encarga en esta ocasión el brillante Craig Armstrong, quien construye un afligido poema musical que es honra y es también tributo. Hay un concepto melódico luminoso que el compositor dedica a la vida y otro, más sombrío, que dedica a la muerte. Ambos se interrelacionan y se complementan conformando una pieza de gran intensidad y dramatismo, sobresaliente desde un punto de vista musical, ambiental o narrativo. Es un score evocador que comienza de forma pausada, prudente, y que va incrementando considerablemente su fuerza hasta llegar a un final más expansivo. El compositor se muestra sutil en la dosificación y aplicación de su partitura, exponiendo el material con cautela y, sobre todo, dignidad. Su posicionamiento está claro; es la música de los indefensos, de los atacados, y su estela purificadora es tal que sana con solo pensar en ella.

Siempre me fascinó este score. Y diría que cada día me gusta más. Me parece una pieza inspiradora, nada vanidosa, que supone una representación vital de lo que es la virtud frente al desconsuelo, la generosidad frente al narcisismo. Maravillosa tanto en su aplicación cinematográfica como en su degustación discográfica. Envejeceré a su lado.

Fecha de Publicación: 11/09/2021

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